La pasión por el automovilismo y el entusiasmo por Franco Colapinto llevaron a tres amigos de Esperanza a emprender una travesía de más de 2.000 kilómetros rumbo a San Pablo, Brasil, para alentar al piloto argentino en el Gran Premio de Fórmula 1.
Hernán Bonvín, Claudio Goddio y Pablo Quaino realizaron el recorrido a bordo de un Renault 6 modelo 1977, al que bautizaron Alpine A527, en referencia al equipo del corredor argentino. La expedición también contó con el acompañamiento de un Valiant conducido por Julio Amherdt, que funcionó como vehículo de apoyo.
Pero el viaje tuvo una sorpresa que difícilmente olvidarán: lograron encontrarse con Colapinto y el propio piloto no solo se acercó a saludarlos, sino que también se subió al Renault 6 y lo manejó.
La aventura comenzó con la búsqueda de un Renault 6 que pudiera convertirse en el vehículo de la travesía. Después de consultar en distintas localidades de la región, encontraron uno a pocas cuadras de su taller. El auto llevaba una década sin funcionar.
El 18 de mayo iniciaron el desarme para realizar una restauración integral. Una vez recuperado, lo acondicionaron y decoraron con detalles inspirados en el Alpine de Colapinto, dando origen al nombre Alpine A527.
El trayecto hacia Brasil también presentó algunas dificultades. En Concordia sufrieron la rotura del alternador y debieron reemplazarlo, mientras que más adelante tuvieron que resolver un inconveniente con uno de los neumáticos. A pesar de esos contratiempos, consiguieron continuar hasta destino.
El encuentro con el piloto argentino había sido coordinado con anticipación a través de su representante, María. Los viajeros contaron que tres días antes ya tenían la confirmación de que Colapinto los recibiría, aunque no esperaban que la experiencia incluyera algo más que un saludo y fotografías.
El corredor se interesó por el Renault 6, se subió y llegó a conducirlo, convirtiendo la visita en uno de los momentos más especiales de toda la travesía.
Los tres esperancinos destacaron la emoción de conocer personalmente a un deportista al que admiran y valoraron el camino recorrido por Colapinto hasta alcanzar la máxima categoría del automovilismo mundial.
Uno de ellos también recordó que había perdido el entusiasmo por la Fórmula 1 después de la muerte de Ayrton Senna, y que la aparición del piloto argentino volvió a despertar su interés por la categoría.
Para el fin de semana en Interlagos, los amigos tenían entradas para las tres jornadas de actividad, en el sector H, correspondiente a Heineken. Además, mantenían el contacto con la representante del piloto para conocer si existía alguna otra posibilidad de acercamiento.
Entre sus deseos estaba poder ingresar a los boxes, una experiencia que definieron como “la frutilla del postre”. Sin embargo, reconocieron que el encuentro con Colapinto y la posibilidad de verlo conducir el Renault 6 ya habían superado sus expectativas.
La aventura también estuvo acompañada por el cariño de otros fanáticos argentinos, que siguieron el recorrido y les hicieron llegar mensajes de aliento. Por eso, los viajeros resumieron el significado de la experiencia con una frase que refleja el sentimiento compartido: “La Renoleta no vino solo Pablo, Hernán y yo: vinieron todos los fanáticos argentinos que vamos a hinchar por Franco”.
FUENTE: Rafaela Noticias
https://rafaelanoticias.com/deportes/de-esperanza-a-interlagos-viajaron-en-un-renault-6-para-acompaniar-a-franco-colapinto.htm
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