León XIV pidió que el dolor de las víctimas despierte la conciencia de quienes hacen la guerra

Durante la misa por los fieles difuntos en el cementerio del Verano, el Papa reflexionó sobre la esperanza cristiana ante la muerte y elevó una oración por quienes sufren las consecuencias de los conflictos armados.

El papa León XIV presidió este 2 de noviembre la tradicional misa por los fieles difuntos en el cementerio del Verano, en Roma, donde invitó a confiar las almas de quienes murieron en las manos de Dios y expresó un fuerte llamado a favor de la paz, al pedir que el sufrimiento de las víctimas conmueva a quienes tienen el poder de detener las guerras.

Ante cientos de fieles y religiosos, el Pontífice definió al cementerio como un lugar donde conviven el recuerdo, el afecto y la esperanza, y señaló que representa un espacio de encuentro entre la memoria de quienes partieron y la confianza en la promesa de la vida eterna.

En su homilía, apoyada en el Libro de la Sabiduría, León XIV recordó que quienes confiaron en el Señor permanecen bajo su cuidado y pueden esperar la salvación. “Que sus manos paternas y seguras los custodien por toda la eternidad”, expresó, al evocar también la promesa del Apocalipsis, que anuncia la plena comunión de Dios con su pueblo.

Una esperanza que no rompe los vínculos

Al reflexionar sobre el Evangelio de las Bienaventuranzas, el Papa afirmó que ese pasaje constituye un verdadero retrato de Jesús y un anuncio de esperanza que adquiere un significado especial cuando se proclama en un cementerio.

Entre todas las bienaventuranzas destacó la que promete consuelo a quienes lloran y, a partir de ella, dirigió una oración por quienes perdieron a sus seres queridos, especialmente en contextos de violencia.

“Que las lágrimas de tantas madres, de tantos niños y de tantos ancianos conmuevan las conciencias de quienes tienen el poder de hacer callar las armas”, manifestó.

Al finalizar la celebración, León XIV recordó que, para la fe cristiana, la muerte no rompe el vínculo con quienes partieron, sino que lo transforma.

Explicó que la oración por los difuntos y la Eucaristía mantienen viva la comunión con ellos mientras la Iglesia peregrina espera el día en que Dios, como promete el Apocalipsis, enjugará toda lágrima y desaparecerán definitivamente la muerte, el dolor y el llanto.

FUENTE: AICA
https://www.aica.org/noticia-leon-xiv-que-las-lagrimas-de-las-victimas-conmuevan-a-quienes-hacen-la-guerra

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