El papa León XIV invitó a los fieles a vivir el amor a Dios y a los hermanos como dos dimensiones inseparables de la vida cristiana. Lo hizo durante la oración del Ángelus del domingo 25 de octubre, en una reflexión centrada en el mandamiento del amor presentado por Jesús en el Evangelio según san Mateo.
El Pontífice recordó el pasaje en el que un doctor de la ley le pregunta a Jesús cuál es el mandamiento más importante. En su respuesta, Cristo reafirma la necesidad de amar a Dios con todo el corazón, el alma y las fuerzas, y vincula ese precepto con el amor al prójimo.
A partir de este episodio, León XIV explicó que la fe no se limita a reconocer la existencia de Dios, sino que supone construir una relación personal con Él. En ese encuentro, señaló, el amor no puede entenderse como una obligación impuesta desde afuera, sino como una respuesta libre que nace del vínculo con el Señor.
El Papa destacó que el mandamiento de amar a Dios está estrechamente unido al de amar al prójimo como a uno mismo. Ambos, explicó, tienen un mismo origen y orientan al creyente hacia una forma de vida marcada por la entrega y la fraternidad.
Desde esa relación cercana con Dios, sostuvo León XIV, las personas pueden aprender a mirarse a sí mismas y a los demás con la mirada de Cristo. De esta manera, el amor permite superar el egoísmo y poner la propia vida al servicio de quienes nos rodean.
Durante la catequesis, el Santo Padre también recuperó una enseñanza de santa Teresa del Niño Jesús para recordar la importancia del amor en la misión de la Iglesia.
Advirtió que, cuando el amor deja de ocupar un lugar central, la evangelización pierde fuerza y las acciones de los cristianos corren el riesgo de convertirse en prácticas vacías, alejadas de su verdadero sentido espiritual.
En ese marco, afirmó que, sin amor, la fe pierde su contenido, las buenas obras pueden reducirse a un simple moralismo y la esperanza queda privada de su fundamento.
Antes de finalizar su reflexión, León XIV pidió a Dios la gracia de renovar el corazón de los fieles para que puedan recibir y vivir plenamente el mandamiento del amor. También encomendó ese camino a la intercesión de la Virgen María.
El Pontífice concluyó recordando que el amor a Dios se manifiesta necesariamente en el vínculo con los demás, mientras que el amor al prójimo encuentra su fundamento en la condición de hijos de un mismo Padre.
De este modo, invitó a los cristianos a expresar su fe a través de gestos concretos de cercanía, solidaridad y servicio, haciendo visible en la vida cotidiana el amor recibido de Dios.
FUENTE: AICA
https://www.aica.org/noticia-el-papa-destaco-la-union-entre-el-amor-a-dios-y-a-los-hermanos
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