A pocos días de finalizar su viaje apostólico a Francia, el papa León XIV dedicó la catequesis de este miércoles 30 de septiembre a recordar los momentos más significativos de la visita. Frente a miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, calificó la experiencia como “un gran don” para él y para el pueblo de Dios.
El pontífice agradeció especialmente a las personas que lo recibieron durante el recorrido, a las autoridades civiles y religiosas y a los numerosos franceses que participaron de los distintos encuentros.
Al repasar las distintas etapas del viaje, León XIV eligió la catedral de Notre-Dame de París como la imagen que permite comprender el sentido de toda la visita. El templo, devastado por el incendio de 2019 y posteriormente restaurado, se convirtió para el Papa en un símbolo de “renacimiento”.
“Precisamente Notre-Dame, con el drama que vivió, puede iluminar simbólicamente todo este viaje apostólico, ofreciendo una clave de lectura que resumiría en una palabra: renacimiento”, sostuvo.
El pontífice destacó que la recuperación de la catedral mostró que es posible la cooperación entre la Iglesia, el Estado, las instituciones públicas y la sociedad civil. También valoró el trabajo de donantes, profesionales y artesanos, y señaló que esa “sinergia al servicio del bien común” puede servir de inspiración para quienes tienen responsabilidades políticas, sociales y económicas.
Según explicó, el criterio fundamental para ese trabajo conjunto debe ser “la dignidad de la persona humana”.
León XIV también vinculó la imagen de Notre-Dame con la propia Iglesia, entendida como una comunidad formada por “piedras vivas”, es decir, por el pueblo de Dios.
En ese sentido, relacionó la celebración de las vísperas en la catedral parisina con la vigilia de jóvenes realizada esa misma noche en el Stade de France. Aunque se trató de escenarios y acontecimientos diferentes, el Papa los consideró complementarios.
En Notre-Dame estuvieron sacerdotes, diáconos, personas consagradas y agentes pastorales. En el estadio, miles de jóvenes se reunieron para cantar, rezar y también compartir momentos de silencio.
“La Iglesia no está hecha de piedras ni de hormigón, sino de personas que aman a Jesucristo porque han sido amadas por Él”, expresó León XIV. Durante aquel encuentro había dicho a los jóvenes: “¡Ustedes son los santos de Francia!”.
El Papa consideró que la vigilia representó un signo de esperanza, no solamente por la edad de sus participantes, sino también por “la libertad de su corazón y de su fe”.
Otro signo de esperanza mencionado durante la audiencia fue la Casa Bakhita, un espacio de acogida para personas que atraviesan distintas situaciones de dificultad y que, según León XIV, representa uno de los lugares donde se trabaja cotidianamente para poner en práctica el Evangelio y defender la dignidad humana.
Entre los signos de renovación de la Iglesia francesa, el Papa señaló además el crecimiento registrado durante los últimos años en la cantidad de jóvenes y adultos que solicitan recibir el bautismo.
León XIV definió este fenómeno como una “hermosa 'sorpresa' de Dios” y lo presentó como una expresión de vitalidad espiritual en una sociedad caracterizada por un fuerte proceso de secularización.
Otro de los momentos destacados por el pontífice fue la misa celebrada en la Plaza de la Concordia de París, que consideró el punto culminante de su visita a la capital francesa.
Para León XIV, allí el signo del renacimiento se manifestó de manera particular, especialmente durante la distribución de la Eucaristía.
“Esta es la verdadera reconstrucción, la restauración de la Iglesia que solo Dios puede realizar, por intercesión de la Virgen María”, afirmó.
En Lourdes, el Papa puso el acento en el mensaje dirigido especialmente a los enfermos y a quienes atraviesan situaciones de fragilidad.
“El Señor, por la solicitud maternal de la Virgen María, dirige a todos, peregrinos y sobre todo enfermos en su cuerpo y en su espíritu, un mensaje de esperanza y de renacimiento”, expresó.
León XIV sostuvo que toda vida humana conserva su dignidad, independientemente de su condición, y merece ser cuidada y acompañada, especialmente ante el sufrimiento.
En este sentido, definió a Lourdes como un “santuario de la civilización del amor”.
Durante su paso por el santuario también mantuvo un encuentro con personas víctimas de abusos. Según explicó ante los fieles, les pidió colaboración para transmitir a otras víctimas la voluntad de la Iglesia de escucharlas, acompañarlas y trabajar tanto en sus procesos de sanación como en la prevención de nuevos abusos.
La última etapa del viaje llevó a León XIV a Metz, una ciudad ubicada en una región marcada por los conflictos bélicos que atravesaron Europa durante el siglo XX.
En ese contexto, el Papa recordó a Robert Schuman, uno de los principales impulsores de la integración europea, y vinculó la reconstrucción del continente después de la Segunda Guerra Mundial con la restauración de Notre-Dame.
“La Europa contemporánea nació precisamente como un proyecto de paz tras los estragos de la guerra”, señaló.
León XIV también destacó los principios de democracia, solidaridad y fraternidad entre los pueblos que acompañaron la construcción europea y remarcó la importancia que, según su perspectiva, tuvieron las raíces cristianas en ese proceso.
“Todavía hoy, insistió, es sobre estos fundamentos y gracias a esta 'savia' vital como el proyecto europeo puede renovarse, en un mundo mucho más globalizado, donde el diálogo interreligioso reviste un papel de primera importancia”.
Durante su estadía en Metz, el Papa se reunió con representantes de distintas tradiciones religiosas, quienes leyeron y firmaron en su presencia el “Llamamiento de Metz”, orientado a promover el diálogo en favor de la dignidad humana y la paz.
Al finalizar su catequesis, León XIV volvió sobre el lema que acompañó su viaje a Francia: “Para que el mundo tenga vida”, tomado del Evangelio según san Juan.
“Que estas palabras inspiren ahora nuestra oración, pidiendo a Dios que este acontecimiento de gracia dé frutos abundantes y duraderos”, expresó el Papa al concluir su reflexión sobre una visita que, según sus propias palabras, estuvo atravesada por el signo del “renacimiento”.
FUENTE: AICA
https://aica.org/noticia-el-renacimiento-hilo-conductor-del-viaje-apostolico-a-francia
Redacción
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