La vivienda donde nació Adolf Hitler fue transformada en una comisaría de policía, en una decisión con la que Austria busca impedir que el lugar continúe siendo un punto de encuentro y peregrinación para grupos que glorifican el nazismo.
El inmueble está situado en Braunau am Inn, una localidad de unos 17.500 habitantes ubicada a pocos kilómetros de la frontera con Alemania. Desde ahora, el edificio alberga el nuevo Centro Policial de la ciudad y dependencias de la Academia de Seguridad, donde también se dictarán cursos de formación para agentes, incluidos contenidos vinculados con los derechos humanos.
A través de este nuevo destino, el Gobierno austríaco busca que un edificio relacionado con el nacimiento del dictador responsable del Holocausto y de la Segunda Guerra Mundial quede incorporado a las estructuras de un Estado democrático.
Durante la inauguración de la comisaría, el ministro austríaco del Interior, Gerhard Karner, destacó el significado de la transformación. "La policía de hoy es exactamente lo contrario del simbolismo que está asociado a este lugar. Representa la democracia y el Estado de derecho, la libertad y la dignidad humana, así como su defensa incondicional frente a todos aquellos que las amenazan, contra cualquier forma de extremismo y totalitarismo", afirmó.
Las obras modificaron completamente la apariencia de la construcción. La antigua fachada amarilla fue reemplazada por una estructura blanca y funcional, inspirada en el aspecto original que el inmueble tenía en el siglo XVII.
Además, todos los elementos retirados durante la remodelación fueron trasladados a un sitio cuya ubicación no fue revelada. La medida busca evitar que grupos neonazis puedan apropiarse de esos materiales y convertirlos en objetos de culto o reliquias relacionadas con Hitler.
Con la instalación de la comisaría, las autoridades esperan desalentar la llegada de grupos neonazis que acudían al lugar para reivindicar la figura del dictador, una conducta que constituye un delito en Austria.
Hitler nació en esa vivienda el 20 de abril de 1889 y permaneció allí durante sus primeros tres años de vida. Posteriormente, su familia abandonó Braunau.
La relación de Braunau am Inn con el nazismo se remonta a la década de 1930, cuando comenzaron a realizarse reuniones de simpatizantes del movimiento nazi. Después de la Segunda Guerra Mundial, el lugar también fue frecuentado por grupos neonazis.
Durante décadas, la casa natal de Hitler se convirtió en un punto de atracción para personas que buscaban reivindicar su figura. Algunos visitantes se fotografiaban frente al inmueble, retiraban piedras o fragmentos de la fachada como recuerdo y dejaban flores.
Ahora, sobre la entrada principal se encuentra el logotipo de la Policía austríaca. Frente al edificio permanece además un monumento instalado en 1989 en memoria de las víctimas del nazismo.
La piedra conmemorativa lleva una inscripción que reivindica los valores democráticos y advierte sobre los crímenes del pasado: "Por la libertad y la democracia. Fascismo nunca más. Millones de muertos nos lo recuerdan".
Con el nuevo uso del edificio, Austria busca resignificar un lugar asociado al nacimiento de Hitler y convertirlo en un espacio vinculado con la defensa de la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos.
Redacción
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