La investigación, en la que participaron científicos de China, Italia y Nueva Zelanda, identificó una extensa área ubicada en la zona de fractura de Diamantina, donde los restos se encuentran a profundidades de hasta 7.001 metros. Los especialistas estiman que el lugar podría albergar más de 10 millones de cadáveres de ballenas acumulados a lo largo de millones de años.
El cementerio submarino se extiende por aproximadamente 1.200 kilómetros y representa un caso excepcional debido a la profundidad en la que fueron encontrados los restos. Hasta ahora, los cementerios de ballenas conocidos no superaban los 4.200 metros de profundidad.
Los científicos explicaron que el fenómeno se relaciona con las denominadas “caídas de ballenas”, que ocurren cuando un cetáceo muere y su cuerpo desciende hasta el fondo marino. Allí, los restos generan ecosistemas capaces de sostener durante décadas a numerosas especies especializadas, algunas de ellas aún desconocidas para la ciencia.
El hallazgo fue realizado mediante el uso del batiscafo chino Fendouzhe, que exploró 32 sectores de la fosa Diamantina y recuperó 43 fósiles. En total, los investigadores identificaron 485 yacimientos fósiles y cinco sitios donde aún existen comunidades biológicas activas asociadas a restos de ballenas.
Entre los fósiles recuperados se encuentran especies actuales de zifios —ballenas de aguas profundas poco conocidas— y especies extintas, incluida Pterocetus diamantinae, una nueva especie identificada a partir de esta investigación. Los restos más antiguos hallados corresponden a un ejemplar de Pterocetus benguelae que vivió hace aproximadamente 5,3 millones de años, durante el Plioceno temprano.
Según los especialistas, el descubrimiento constituye una valiosa fuente de información para comprender la evolución de los cetáceos de aguas profundas y los procesos de fosilización en ambientes oceánicos extremos. Además, destacaron que la acumulación de restos orgánicos convierte a la zona en un importante reservorio natural de carbono.
Los investigadores también documentaron la presencia de organismos asociados a estos ecosistemas, como gusanos perforadores de huesos, bivalvos quimiosintéticos y ofiuras, además de especies que podrían ser completamente nuevas para la ciencia.
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