El operativo, denominado “Corredor humanitario”, moviliza a unos 2.500 policías y 1.000 militares, según informaron los comandantes de la Policía, Mirko Sokol, y de las Fuerzas Armadas, Víctor Hugo Balderrama.
Las autoridades señalaron que la intervención busca restablecer la circulación en las carreteras y garantizar el ingreso de alimentos, medicamentos, ambulancias y oxígeno medicinal hacia La Paz, sede del Gobierno boliviano.
“La única finalidad es liberar las carreteras y permitir que los alimentos, los medicamentos y el oxígeno puedan ingresar”, sostuvo Sokol ante la prensa.
Además, el jefe policial pidió a los manifestantes que depongan las medidas de fuerza y desbloqueen las rutas “de manera pacífica”.
“No estamos yendo a enfrentar, simplemente a hacer el trabajo que nos corresponde de desbloquear las vías y garantizar la libre circulación”, afirmó.
Según datos oficiales, existen alrededor de 50 puntos activos de bloqueo en todo el país, aunque los cortes más severos se concentran en el departamento de La Paz.
Por su parte, Balderrama explicó que los militares participan como apoyo de la Policía y aseguró que no llevan armas letales, aunque sí agentes químicos “si es necesario utilizarlos”.
La Defensoría del Pueblo de Bolivia informó que los operativos y los posteriores enfrentamientos dejaron al menos 47 personas detenidas y cinco heridas, aunque las cifras podrían aumentar.
En paralelo, la Asociación Nacional de la Prensa (ANP) denunció que dos periodistas de canales locales resultaron heridos durante una emboscada organizada por manifestantes que bloqueaban una ruta en el sur de La Paz.
Según la ANP, los manifestantes utilizaron piedras y explosivos caseros para forzar el repliegue policial y militar de la zona.
Las protestas son impulsadas por la Central Obrera Boliviana (COB) y la Federación de Campesinos de La Paz “Tupac Katari”, organizaciones que consideran que el gobierno de Rodrigo Paz no logró resolver los problemas económicos y sociales del país.
Además, una marcha de seguidores del expresidente Evo Morales avanza hacia La Paz para exigir también la renuncia del mandatario.
Los bloqueos afectan especialmente las conexiones terrestres hacia el interior de Bolivia, Chile y Perú, provocando problemas de abastecimiento de alimentos, combustibles e insumos médicos en La Paz y en la ciudad vecina de El Alto.
El Gobierno boliviano aseguró que, como consecuencia de los cortes, ya murieron tres personas —entre ellas una ciudadana de Belice— por no haber recibido atención médica a tiempo.
Desde el Ejecutivo denunciaron la existencia de un “plan macabro” supuestamente impulsado por Evo Morales para “romper el orden constitucional” y afirmaron que las protestas estarían financiadas por el narcotráfico.
El expresidente rechazó esas acusaciones y negó cualquier participación en un intento de desestabilización.
Redacción
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