El documento, titulado “Nunca más a la violencia de la dictadura y siempre más a una democracia justa”, propone una reflexión sobre uno de los períodos más oscuros del país, marcado por el terrorismo de Estado entre 1976 y 1983. En ese marco, los obispos sostienen que la memoria debe ser “íntegra y luminosa”, sin fragmentaciones ni selecciones, para ayudar a comprender el presente y evitar repetir los errores del pasado.
En línea con la doctrina social de la Iglesia, el Episcopado advierte sobre el riesgo de “dar vuelta la página” sin un ejercicio real de memoria. También subraya la importancia de mantener viva la conciencia colectiva, especialmente entre los jóvenes, y remarca que recordar implica reconocer el dolor de las víctimas, en particular de los familiares de desaparecidos, que aún reclaman verdad y justicia.
Asimismo, el mensaje plantea la necesidad de una autocrítica que involucre tanto a la sociedad como a la propia Iglesia, con el objetivo de recomponer el tejido social y fortalecer la fraternidad.
Una democracia que incluya a todos
En otro tramo, los obispos destacan que la democracia no debe reducirse a un sistema formal, sino que tiene que estar orientada al bien común y al desarrollo integral de las personas. “La democracia se degrada cuando deja a alguien afuera”, advierten, al tiempo que señalan las situaciones de pobreza, exclusión y vulnerabilidad que afectan a amplios sectores.
El texto hace hincapié en la necesidad de garantizar el acceso al trabajo digno, la educación de calidad y la protección de los sectores más vulnerables, especialmente niños, adolescentes y jóvenes frente a problemáticas como las adicciones y la trata de personas. En ese sentido, remarcan el valor del trabajo no solo como sustento económico, sino también como espacio de realización personal y aporte a la sociedad.
Preocupación por la violencia y la polarización
En un contexto de creciente tensión social, el Episcopado expresa su preocupación por la expansión de discursos agresivos y actitudes autoritarias. Advierte sobre una cultura que naturaliza la confrontación, tanto en la política como en las redes sociales y la vida cotidiana.
Frente a esto, los obispos llaman a recuperar el diálogo sincero y respetuoso como herramienta clave para resolver conflictos. También instan a “desarmar el lenguaje”, evitando expresiones que dividan o lastimen, y promoviendo en cambio palabras que construyan paz.
En ese sentido, remarcan que la violencia no comienza solo con hechos, sino también en el discurso, por lo que consideran fundamental erradicar toda forma de agresión verbal.
El desafío de construir una Nación más fraterna
Hacia el final, el mensaje retoma la idea de “ser Nación” como una tarea aún pendiente que exige compromiso, unidad y una visión compartida. Para lograrlo, señalan la necesidad de un Estado presente y eficaz que garantice derechos, promueva la igualdad y asegure la participación de todos.
Además, reafirman el valor de la Constitución Nacional como base de la vida democrática y destacan la importancia de un modelo de desarrollo que priorice la dignidad humana, la paz social y el bienestar general, con especial atención a los sectores más vulnerables.
Finalmente, los obispos elevan una oración por el país, pidiendo la bendición de Dios y la protección de la Virgen de Luján, y renuevan su compromiso con la consigna: “Nunca más” a la violencia de la dictadura y “siempre más” a una democracia justa, como base para construir un futuro con memoria, verdad y justicia.
FUENTE: AICA
https://www.aica.org.ar/noticia-obispos-argentinos-nunca-mas-a-la-violencia-de-la-dictadura-y-siempre-mas-a-una-democracia-justa
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