El papa León XIV reflexionó este miércoles durante la Audiencia General en la Plaza de San Pedro sobre la naturaleza de la Iglesia, a partir del primer capítulo de la Constitución dogmática Lumen gentium del Concilio Vaticano II. En su catequesis, el Pontífice explicó que la Iglesia es una realidad “compleja” porque integra de manera armoniosa su dimensión humana y divina.
La reflexión forma parte de un ciclo de catequesis sobre los documentos conciliares que el Santo Padre inició el pasado 7 de enero. En ese marco, planteó la pregunta sobre qué significa que la Iglesia sea una realidad compleja.
El Papa señaló que algunos podrían interpretar esa complejidad como algo “complicado” o difícil de explicar, o bien atribuirla a los más de dos mil años de historia de la institución. Sin embargo, aclaró que el término utilizado por el Concilio no alude a confusión, sino a una unión ordenada de dimensiones diversas.
De acuerdo con Lumen gentium, la Iglesia es un organismo en el que conviven la dimensión humana y la divina “sin separación y sin confusión”. En primer lugar, el Pontífice destacó su carácter humano, al describirla como una comunidad de hombres y mujeres que, con sus virtudes y limitaciones, comparten la misión de anunciar el Evangelio.
No obstante, subrayó que esa dimensión humana no basta para explicar plenamente su naturaleza. La Iglesia, indicó, posee también una dimensión divina, ya que es fruto del plan de amor de Dios para la humanidad realizado en Jesucristo.
En ese sentido, León XIV explicó que la Iglesia es al mismo tiempo comunidad terrena y cuerpo místico de Cristo, asamblea visible y misterio espiritual, una realidad presente en la historia y un pueblo que peregrina hacia el cielo.
El Pontífice remarcó que ambas dimensiones se integran de manera armónica, permitiendo que la Iglesia acoja al ser humano con sus fragilidades y lo conduzca hacia Dios.
Para profundizar esta idea, el Papa recordó que quienes se encontraban con Jesús en los caminos de Palestina experimentaban su humanidad concreta —su mirada, sus gestos y su voz—, pero al mismo tiempo, al seguirlo, se abrían al encuentro con Dios. De este modo, la humanidad de Cristo hacía visible al Dios invisible.
Durante su catequesis también citó al papa Benedicto XVI para afirmar que no existe una oposición entre el Evangelio y las estructuras institucionales de la Iglesia, ya que estas permiten que el mensaje evangélico se concrete en la historia.
“No existe una Iglesia ideal y pura, separada de la tierra, sino solamente la única Iglesia de Cristo, encarnada en la historia”, sostuvo.
Finalmente, el Papa destacó que la caridad constituye el corazón de la vida eclesial. Retomando una invitación del papa Francisco en Evangelii gaudium, recordó la importancia de acercarse al prójimo con respeto y humildad.
Según explicó, la comunión y la caridad entre los creyentes son las que permiten seguir edificando hoy la Iglesia y hacer visible la presencia de Cristo resucitado en medio de las fragilidades humanas.
FUENTE: Vatican News
https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-03/leon-xiv-catequesis-lumen-gentium-realidad-visible-espiritual.html
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