Estados Unidos comenzó a exigir plenamente desde 2026 la presentación de la Real ID o un documento federal equivalente para viajar en vuelos domésticos y realizar trámites en determinadas dependencias gubernamentales.
Se trata de una licencia de conducir o tarjeta de identificación emitida por los estados que cumple con estándares de seguridad federales más estrictos, establecidos tras los atentados del 11 de septiembre mediante la ley Real ID Act de 2005. Aunque la normativa existe desde entonces, su aplicación total se concretó recién este año.
El control está a cargo de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), que exige este documento en los aeropuertos de todo el país. Quienes no dispongan de una Real ID vigente deberán presentar un pasaporte estadounidense u otra credencial federal autorizada; de lo contrario, podrían no ser admitidos en los controles y perder el vuelo.
Para obtenerla, es necesario realizar un trámite presencial en el Departamento de Vehículos Motorizados (DMV) de cada estado. Las autoridades solicitan documentación original o certificada que acredite identidad, domicilio, número de Seguro Social y situación migratoria, entre otros requisitos. La falta de alguno de estos documentos puede impedir completar el proceso.
La ausencia de la Real ID también puede generar demoras o controles adicionales en aeropuertos y restricciones para ingresar a edificios federales, lo que podría complicar tanto viajes como gestiones oficiales.
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