El fenómeno, si bien no es nuevo, se intensificó en los últimos dos años en un contexto de desaceleración económica y menor dinamismo del mercado laboral. A diferencia de etapas anteriores, las salidas no se limitan a jóvenes en busca de experiencia temporal, sino que incluyen trabajadores calificados y con trayectoria que no necesariamente proyectan regresar.
Australia continúa siendo el principal destino: alrededor del 60% de quienes emigran eligen el país vecino, atraídos por salarios más altos, mayor oferta laboral y mejores condiciones contractuales. Sectores como salud, fuerzas de seguridad, minería y construcción concentran gran parte de la demanda.
El impacto combinado de mayor emigración y menor inmigración redujo el crecimiento poblacional neozelandés del 2,3% en 2023 al 0,7% en 2025. Analistas advierten que, si la tendencia persiste, el país podría enfrentar desafíos estructurales en su mercado laboral y en su desarrollo económico a mediano plazo.
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