Durante su homilía, el Pontífice agradeció a las comunidades que eligen no abandonar a sus pueblos aun en escenarios marcados por la guerra, la pobreza o la exclusión, y subrayó que su presencia concreta, muchas veces despojada de seguridades, es un mensaje elocuente en defensa de la dignidad humana y de la vida.
León XIV afirmó que la vida consagrada está llamada a ser profética y recordó que la misión de los religiosos no se limita al ámbito espiritual, sino que se expresa en el acompañamiento cotidiano a los más vulnerables: jóvenes, ancianos, enfermos, pobres y personas privadas de la libertad.
En ese sentido, alentó a los consagrados a seguir siendo “fermento de paz y signo de esperanza” en una sociedad donde la fe y la vida cotidiana corren el riesgo de separarse. Finalmente, la Iglesia expresó su gratitud por el testimonio silencioso y perseverante de quienes, desde distintos rincones del mundo, sostienen el Evangelio en contextos adversos.
FUENTE: AICA
https://www.aica.org/noticia-el-papa-elogio-el-testimonio-de-paz-y-reconciliacion-de-los-religiosos
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